
Por Luciano Debanne.
Le pasa al changuito que te hizo reír en la esquina con los malabares que se le caían, y a las pibas que salen del cole cuando vos volvés del laburo. A todos ellos les pasa.
Le pasa a ese nene del jardín: le pasa a él porque le pasa a su mamá, y a su papá le pasó mil veces.
Le pasó al chabón que vende alfajores para la iglesia y al que repartía folletos de la rifa del club.
Le pasó a unos pibes que volvían de jugar al fútbol.
Le pasó también al amigo de tu hermano la otra noche que salió a bailar. Y a una prima tuya que hace mucho que no ves. Bueno, a ella también le pasó aunque vos no te enteraste.
Le va a pasar a un compañero de laburo, mañana o pasado… Más probablemente el fin de semana.
Y, mirá lo que te digo, más tarde o más temprano te va a pasar a vos… O capaz ya empezó a pasarte cada vez que cruzás un control y te da un poco de cagazo, tragás un poco más lento, ponés cara de yo no fui… No vaya a ser que esté cruzado, que no le guste tu cara, que tenga ganas de demostrarte que tiene poder, que quiera joderte.
Se llama miedo y tenes razón en sentirlo, porque están zarpados…
Y les están dando soga.