
Por Luciano Debanne.
Algunas consideraciones sobre el día de limpieza:
-Lo bueno de limpiar la casa es que hay licencia social para escuchar música vergonzosa, bailar semi desnudo y cantar usando el escobillón de micrófono. Aparte de eso nada.
-Hay un problema en el reggaeton: cuando dos artistas hacen colaboraciones, de esas tipo fulano feat mengano, sendas intervenciones no siguen una misma línea argumental. Es una constante.
-¿La secuencia de limpieza es por habitación o tarea (tipo primero barrés todo, después pasás el piso, etc)?
-El día de limpieza no debería ser laborable, y si cae en vacaciones debería descontarse del total. Mal ahí el artículo 14 bis.
-¿Qué esperan las luminarias de la UTN para inventar un robot que limpie? Hecho de rasti y motor de lavarropa para que lo podamos pagar.
-Qué gran invento la mopa. Seguro que quien la inventó murió pobre. Qué injusto todo.
-¿Se puede no plumerear sin perder los puntos de limpieza total? ¿Y si no corro las camas?
-Les tiro un dato: la lista «Más motivación» de Spotify no motiva para limpiar.
-Quien empezó con esta jodita de inodoro, bidet, bañera y lavamanos blancos, tiene que dar explicaciones.
-Miles de profesionales de la ingeniería, el diseño, especialistas del color, la industria bélica del camuflaje… No sé, hagan un congreso y elijan un color más adecuado para los accesorios del baño. ¿Qué tan difícil puede ser?
-¿Tener ropa de limpiar es una previsión aceptable? ¿Y si uno limpia cada muerte de obispo?
-Mi principal dilema ético es si se usa la misma esponjita para limpiar el lavamanos y el bidet.
-Qué grande Juan Luis Guerra, al final anda bien con todas las actividades de la vida. Bueno capaz velorios no, habría que probar. Pero con limpieza camina re bien.
-Cinco habitaciones incluyendo baño, dos pasillitos, una hora treinta de limpieza, dos de procrastinar en las redes y quejarse. Vamos bien.