
Por Luciano Debanne.
Hay quien se va de fiesta y quien se clava un asado, quien se toma un vino, se empepa, se achina, quien siembra y quien medita, quien dice que este año no es hoy que faltan unos días en realidad.
Hay quien mira los astros y quien lo siente en el cuerpo, quien florece y quien estornuda, quien se renueva, se refuerza, se reinventa, se empieza de nuevo; hay quien se viste de melancolía por los años que ya no están.
Hay quien sale de la madriguera, quien brilla, quien se toca y quien se encuentra a tocar; hay quien se junta, quien se busca, quien se besa, quien tiene ganas de besar a quien no besó jamás.
Hay quien cambia la ropa, la onda, el cerebro, hay quien siente un impulso para arrancar, o para bancar lo que hay que bancar; hay quien arregla la cucha y quien empieza los planes para viajar.
Hay quien nace, y renace, y se llena de granos, de gracia, de ganas; quien chorrea por todos los poros del cuerpo sensualidad.
Hay una cosa ahí afuera, un calor diferente, un olor a otro tiempo, una cosa nueva que empieza a empezar.