
Por Garba.
Me doy vuelta y es un mundo a mis espaldas.
Tortas maricas mujeres bisexuales lesbianas.
Camino a paso lento por la Avenida de Mayo rumbo al Congreso, esa punta Verde que asoma a muchas cuadras.
Amigas, compañeras, artistas, vendedoras, activistas, organizaciones, rondas de plaza, un aire de fresca manera de estar y ser con desparpajo, sin meter panza, sin buscar efecto, sin disimular los años ni las canas ni la pubertad ni el deseo nuevo o de antaño que se asoma abajo del glitter.
¿Se imaginan qué belleza vivir así? Rodeada de una seguridad en el andar y en el estar que sólo conseguimos cuando nos juntamos millones?
Felices serán las que vengan mañana. Nosotras marchamos para eso. Para que vivir no sea un privilegio. Y vivir en plenitud llegue a ser una conquista. Las que vengan quizás la hagan más ordenada, menos contradictoria, con más coherencia, con menos tropiezos.
Hacer la revolución y comunicarla mientras la estás viviendo no es cosa fácil. Y no sale redonda.
Sale.
Con la furia del río cuando se desata.
Un mundo a mis espaldas, eso quiero cada día, para poder bajar la guardia y respirar el aire sin tener que mirar para todos lados.