Con permiso

Un azar del tiempo

17-07-2022 / Con Permiso, Lecturas
Etiquetas: ,

Entre pequeñas montañas, adornadas sus laderas de espinas y flores amarillas, enormes piedras que miran, apacibles y pacientes, cómo transcurren livianos y andariegos los días y los pájaros.


Un azar del tiempo

Por Luciano Debanne.

Si yo viviera en una ciudad con mar me perdería en el ir y venir del agua, con sus costumbres de luna y sus caprichos de viento.

Y dejaría que el olor a sal y peces me recordara lo que fue y lo que será.

Si yo viviera en una ciudad plana, buscaría entre las casas la línea del horizonte.

Y esperaría la hora en que todo es luz para ver crecer los tallos y las hojas tiernas que alimentan a los animales grandes, que se pasan la vida rumiando el sustento; sacándole todo el provecho al laborioso andar de la lombriz entre el lodo milenario.

Pero vivo entre pequeñas montañas, adornadas sus laderas de espinas y flores amarillas.

Enormes piedras que miran, apacibles y pacientes, cómo transcurren livianos y andariegos los días y los pájaros.

Acá el sol nunca alumbra todo, una cara oscura, la otra luminosa, y se acostumbra el cuerpo a presentir lo que no ve.

Y entonces me rindo de admiración ante el frío de lo enorme, que aloja, adentro y en la superficie, un cálido sinfín de vida.

Que hasta el fuego que lame su cuero de vez en vez, finalmente sucumbe cuando le nace el agua a la piedra y le recorre los años amontonados como capas pétreas.

Entonces aquí también nace el tallo en el horizonte redondeado, bajo un capricho de luna.

Y hay la memoria de un mar y el destino de una planicie circulando entre las piedras, y es un azar del tiempo que viva yo entre montañas, y no en el llano o en una orilla con olor a sal.