
Por Luciano Debanne.
Estuve viendo las fotos:
¡qué bien que se divirtieron
con la gente que querían!
Y también con las que les tocó en suerte.
Qué bien los llamados
y los mensajes a la distancia.
Guarden esa risa,
ese baile, ese abrazo.
Ese saludo amoroso y fraternal.
Guarden la parte en que compartieron,
un chisme, un chiste,
un secreto, una maldad.
Guarden esa complicidad.
Guarden el brindis
«¡Salú! ¡Felicidades!»,
y la mirada que buscaron
para brindar.
Guarden la presencia en la mesa
de quienes ya no están
pero igual vinieron.
Guarden el regreso
y la alegría de llegar.
Guardenlá.
Y siembre ahí la semilla
de lo que sigue, de que viene,
de lo que tiene que pasar.
Y listo, yastá.