
Por Luciano Debanne.
¿Has visto a alguien pidiendo,
Has visto a alguien pidiendo pan,
Has visto a alguien pidiendo pan de ayer,
Has visto a alguien pidiendo pan de ayer con vergüenza?
¿Has visto a alguien pidiendo pan de ayer con vergüenza y que le digan que no,
que no,
que no,
que no,
repetidas veces?
¿Has visto el corazón de alguien endureciéndose como un pan de ayer frente al desprecio?
Vamos a chocar contra esos corazones pétreos cuando vayamos, algún día, a convidarles un mundo como una hogaza recién horneada.
Hay un punto en que cualquier corazón necesita compartir al menos el derecho a decir que no.