Por Garba.
A mí me gusta que en casa los utensillos no hagan juego y tengan nombre.
Éste lo hizo María Elena, aquella la Carito, ésa de flores aquella piba de Salta con la que compartimos feria, y así.
Siento que es de algún modo la afirmación de que acá no hace falta tener par para ser del todo y a la vez, cada cosa guarda una historia adentro.
Los bazares de estilo no fueron hechos para personas como yo, que estoy hecha de cuentos.