Astilla

El árbol

23-02-2023 / Astilla, Lecturas
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Esto de andar por ahí bordando bosques lo aprendí en las sobremesas de las tías.


El árbol

Por Garba.

No sé cuál fue el inicio.

Si el árbol, el cuento o el bordado.

Hubo en un momento un árbol que nació de su copa.

Kush se haría una fiesta con esta idea -pensé-, recordando a esta extranjería apencada en nuestra América profunda.

Pero a rigor de lo verdadero, que puede o no ser cierto, y ni siquiera importa, el árbol se hizo rama, sombra de rama, tronco, corteza y ahí se quedó, suspendido en el bordado a falta de tonalidad de apoyo.

Había en su alma de fronda un empecinamiento en dejarse crecer y se arraigó a lo que pudo que en este caso, o en todos, es lo que hay más a mano: una tela vieja de colores ambarinos, un retazo de delantal muy usado de puro algodón, varios hilos, y alguna habilidad con las manos.

Dicen quienes cuentos cuentan que adentro de todo árbol corre sabia.

Y en la sabia, la esperanza.

La misma adquiere forma de brote y hasta a veces de capullo.

Esto de andar por ahí bordando bosques lo aprendí en las sobremesas de las tías, oyendo conversaciones ajenas, prestando atención a las labores que se mezclan con el mate calientito que pasa de mano en mano.

Este amor por los retazos de telas de batones que han sido el mejor regazo, el pañuelo y el escondite, ese telón de donde agarrarse cuando una es niña y todo sucede más arriba de las narices.

¿Este árbol tiene todo eso adentro?

Sí.

Así sucede con nuestras raíces, están aunque nadie las vea.