Alegría ahora

40. Otra vieja culiada

4-04-2023 / Alegría Ahora, Política y Sociedad
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Una historia más de humillación a estudiantes, contada por Mónica Lungo hace dos años y rescatada en nuestro espacio semanal dedicado a la Escuela de Amor Político de Bella Vista.


40. Otra vieja culiada

Todos los martes un testimonio vinculado a la actividad de Alegría Ahora en sus más de veinte años. Ojalá puedas leer.

40. Otra vieja culiada.

Mónica Lungo, viernes 30 de abril de 2021.

No se horroricen por la palabra culiada.

Horrorícense de que haya docentes que humillan estudiantes.

Voy a compartir una conversación con una ex estudiante, que tuvimos anoche, bien tarde, en pleno ataque de angustia, llanto pero no de soledad.

«Cansada de todo esto. Estoy harta. Pero no puedo estar pretendiendo que siempre me estén dando todo. No sé si me estoy volviendo ambiciosa pero estoy cansada de ser pobre y vivir con lo justo. No puede ser que no tenga ni para comprarle un barbijo a la P. para la escuela. Porque toda la plata es para la comida y la merienda de los chicos en la escuela. Tuvo que usar un barbijo enorme, encima en la escuela la maestra la hicieron pasar vergüenza. Se lo tiraron y fueron a darle otro más chico y le dijeron ‘tanto q trabaja la mamé, no le puede comprar un barbijo’. Que rabia que me da. Estoy harta de todo esto, cansadísima. Me reviento laburando por monedas. Y me da vergüenza que traten así a mis hijos. Que los humillen porque no tienen botellitas para llevar jugo ni taper para la merienda. Llevan las cosas en bolsita. Me dan lastima mis hijos, me duele y me da bronca. Hace unos días atrás le compré una cafetera a uno de los pendejos de la esquina que se quería drogar y vendía todo. No sabés la cara de mis hijos que saltaban porque iban a tomar café de cafetera como en los bares… Me cago en todo el mundo. Necesito un trabajo mejor. No me alcanza para el shampoo, tengo que estar lavándome el pelo con detergente. Una impotencia me da… ¿Sabés qué le enseñé a mis hijos? Que el pan duro no es duro. Es pan crujiente y es más rico. Inocentes. Lo ven con alegría a eso… No lo puedo creer te juro, la inocencia de mis hijos que ven todo con alegría…”

Yo sí lo puedo creer, porque conozco tu brillante corazón desde que tenías 12 años.

Te fugabas de institutos prevencionales (cárceles para la adolescencia pobre) cansada de la violencia en el lugar donde supuestamente debían cuidarte. Pasabas la noche en la calle, con un grupo de adolescentes fugadas. A veces me preguntabas qué hacías, si robabas o hacías un pete…

Eran mis primeros años en la escuela. El horror me hacía temblar. Desde ahí empecé a tener insomnio.

“Con qué decís vos que paso menos peligro?”

Asco de esta sociedad.

Después del infierno llegaba el sol y la escuela.

Terminaste la primaria en el año que daba clases en el paseo de las artes, debajo del cielo. Siempre me decís que te enseñé a hablar sin insultar, a explicar más tranquila y sobre todo a cuidarte y ser una mejor mamá.

Es una madraza, ella misma se dice mamá gallina, porque abraza a su inmensa familia y a toda persona que la necesite. Literal.

Una madraza que trabaja sin descanso, sin fines de semana, para cubrir lo básico, comida y algo de ropa.

Una madraza que sueña vivir dignamente de su trabajo.

Una madraza que tiene que soportar que unas viejas CULIADAS en plena pandemia humillen a su niña porque llevó un barbijo grande.

Hay mucha gente en las escuelas que les encanta humillar a quien no puede defenderse.

Mañana es 1 de mayo. Día internacional de les trabajadores.

Qué lindo sería poder regalarle a esta madraza un laburo que le permita estar más en su casa y con un sueldo mejor.

Porque por esta mamá, estudiante egresada que nos llena orgullo, ponemos las manos y el corazón en el fuego. Es una persona de extrema confianza y bondad.

Y mientras nuestra niña Humanidad escribe una carta de amor sobre mis piernas, me pregunto si alguna vez dejarán de existir las viejas culiadas…