Alegría ahora

2. La Agenda Libro

5-07-2022 / Alegría Ahora, Política y Sociedad
Etiquetas: ,

Quien conoce o escuchó hablar de Alegría Ahora, seguro tuvo noticias, consiguió o pudo recorrer alguna de las ediciones anuales del proyecto. Acá un texto de Mónica Lungo sobre la publicación de 2013.


2. La Agenda Libro

¿Cómo contar de una actividad surgida en un contexto donde «la vida vale menos que una bala»? 

¿Cómo hacer para sostener cada paso orientado a desafiar y torcer un destino de hambre y muerte?

En 2003, un año después de su nacimiento «en los semáforos de la cañada (Córdoba), enseñando a leer y escribir a los limpiavidrios y después a sus madres y abuelas», el proyecto de la Escuela Alegría Ahora se propuso dar a conocer sus experiencias a través de una Agenda Libro, sumando testimonios de educadores, estudiantes y referentes de la comunidad.

Desde esa primera publicación, los fondos recaudados en cada una de las ediciones anuales se destinan a micro créditos para estudiantes, a obtener un salario mínimo para las educadoras y a comprar materiales educativos, entre otras muchas necesidades.

A fines de 2012, Mónica Lungo compartió estas palabras sobre la Agenda Libro 2013, que rescatamos en esta segunda historia de amor político.

2. La Agenda Libro

Mónica Lungo, lunes 26 de noviembre de 2012.

“Si no hay amor,
que no haya nada entonces alma mía…
No vas a regatear…”
«El tesoro de los inocentes» – Indio Solari.

Hace 10 años nacía la escuelita Alegría Ahora.
Hace 9 esta agenda libro, que tantos corazones ha sacudido en el mundo entero…
La agenda escupe la mierda más grande que sufren los que más sufren.
Vomita lo que esta sociedad no quiere ver y esconde.
Nosotros lo ponemos a la vista de todos.
Eso sí: con Amor, Esperanza, Ternura, y cada año desafiando situaciones difíciles, nace nuevamente para provocar…
El verbo provocar viene del latín, «provocare»: llamar para hacer, salir, estimular, provocar, desafiar. Compuesto del prefijo «pro» -hacia adelante- y el verbo «vocare» -llamar-, cuyos numerosos compuestos en latín nos han dejado palabras como convocar, invocar, abogar y abogado.
Quien nos lee se sorprende, se horroriza, se conmueve, se inspira, se enoja, llora…
Provocamos, eso está claro.
Y en una sociedad tan de mentira, tan de plástico, tan envenenada, tan desoladoramente egoísta, provocar nos mantiene vivos y con fe.
A veces incomodamos, a veces no somos bien recibidos.
Aprendimos que la verdad molesta.
Igual, siempre provocamos, es nuestro sello.
Además, no hemos venido para ser simpáticos.
Provocar ya es cuestión de responsabilidad como especie.
También somos muy queridas y respetadas. ¡Son muchos los que nos han hecho sentir tan necesarias!
Y tocar el corazón de quienes nos leen y viajan con nosotros es una responsabilidad que disfrutamos.
Pero no queremos sólo conmover.
Estamos convocando a ser parte de una construcción.
No de escritorio. No de internet.
Construcción en medio de la mugre, del dolor, de los peligros, de los desgarros, del horror, de las balas, del hambre, de la locura.
En “la guerra”, como llamamos a nuestros días.
Ahí, justo ahí es donde lo sagrado de abogar por la vida cobra mayor sentido…
La furia por los horrores que vivimos se convierte en decisión sagrada de continuar, porque no podemos permitirnos ser testigos del espanto y no reaccionar.
Reaccionamos construyendo y defendiendo la vida.
Haciendo escuela, compartiendo cultura dentro de los muros, escribiendo, contando cómo le hacemos para seguir confiando.
Amando siempre. Estando siempre.
Invocando, en el medio del agujero, que es el espacio físico donde habitamos, que se acerquen personas con amor, compromiso, responsabilidad, fortaleza.
Y llegan. Maravillosamente llegan.
La agenda da testimonio de nuestras verdades cotidianas.
Así, nadie podrá decir que la realidad injusta no puede modificarse.
El mundo que soñamos va a llegar, porque lo estamos construyendo.
Trayendo al amor bien al centro del juego. Todos los días. Un poquito, siempre.