
Redacción | cultura@redaccion351.com
Como si fuera necesario recomendarlos, nos tomemos un minuto.
Mery Murúa es una cantante que aquerencia. Al escucharla, cambia los planes que habíamos esgrimido para después de escucharla. Despacito, canción tras canción, nos arrima el convencimiento de que todo es menos importante que ese ratito que, como todo lo bueno, se pasa volando. Habrá entonces que disfrutar y pedir que las estrofas se estiren para demorarnos amablemente.
Acariciándole las flores del vestido, la guitarra de Horacio Burgos. Puede decirse de las dos maneras: La guitarra de Horacio Burgos o el Horacio Burgos de la guitarra. Cuando se acerque este viernes, ajeno a los goles de Messi, caminando tranquilo al auditorio de Luz y Fuerza, y se siente y espere que Horacio de la guitarra o la guitarra de Horacio comiencen, entenderá que no comienzan. Para que comiencen, tienen que existir dos cosas, las dos que van a comenzar. La Guitarra (ahora con mayúscula) y Horacio son, o mejor, es, una sola cosa maravillosa. ¿De qué color? Del color que se le aparezca en el alma cuando la música la levante por el aire del auditorio.
Cuando canta sus tangos, sus boleros, sus zambas, sus canciones, Mery Murúa lleva a pasear sus manos por esos jardines de imágenes que las letras de nuestros mejores autores acercan en cada presentación. Mientras los brazos remontan poesías, ahí cerca, la Guitarra imagina paisajes sobre las piernas cruzadas de Horacio. Las piernas que Horacio le pone a la Guitarra. Las piernas de la Guitarra. La Guitarra que por Horacio tiene piernas. Pero eso importa menos. El Horacio de la Guitarra tiene manos. Ahí está el tesoro. El milagro de las manos de la Guitarra. Digo de Horacio, bueno, es lo mismo.
Cuando al Auditorio de Luz y Fuerza lleguen las nueve de la noche del viernes 7 de septiembre, Mery Murúa y Horacio Burgos, una a metritos del otro, volverán a emocionarnos, con obras ya editadas y otras que próximamente saldrán a pasear en disco nuevo.
¿Quieren saber cuánto cuesta la entrada para ver a dos artistas de lujo, una cantante y un músico que se han pasado la vida superándose para lograr una complejidad que nos mejora el alma y que por eso seguiremos recomendando siempre, y que además contarán con la presencia de dos grandes músicos amigos como Diego Clark en percusión y Fernando Bobarini en bajo?
Cinco pesos.