Megaminería en Famatina

Se respira lucha

27-01-2012 / Política y Sociedad
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Córdoba no le dio la espalda a Famatina y apoyó la lucha de los riojanos. Distintas agrupaciones, partidos políticos y otros ciudadanos se manifestaron en el Patio Olmos en contra del proyecto megaminero.


Se respira lucha

Por | rbruera@redaccion351.com

La Avenida Vélez Sarsfield de nuestra ciudad tuvo esta tarde de jueves un paisaje diferente al habitual. Los vendedores ambulantes fueron desplazados de la explanada del Patio Olmos por centenares de manifestantes que se congregaron para dar apoyo a la lucha del pueblo riojano en contra de la Megaminería a cielo abierto.

Diferentes agrupaciones universitarias, partidos políticos y ciudadanos comprometidos con la causa gritaron y cantaron al son de “Famatina no se toca”, “El agua vale más que el oro” y “No a la megaminería”, entre otros lemas. La problemática ambiental es un tema que va más allá de cualquier ideología política y el caso de Famatina ha generado múltiples repercusiones en medios nacionales. Desde hace más de tres semanas, la sociedad riojana cuestiona la decisión del Gobernador Luis Beder Herrera de permitir un emprendimiento minero en el Cerro Famatina por parte de la empresa canadiense Osisko Mining Corporation.

Desde la Asamblea ¡Córdoba Ciudad Despierta!, indicaron que están en contra de la megaminería a cielo abierto y de cualquier otra actividad que sea perjudicial para el medioambiente. El uso de agrotóxicos y de productos transgénicos y la quita de tierras a los pueblos originarios son temas de suma importancia para esta agrupación. “Hoy estamos con Famatina. Tenemos claro que sin licencia social no se puede instalar la megaminería, porque no hay licencia del pueblo”, indicó a Redacción351 Silvana, una vecina autoconvocada. Además manifestó su preocupación por la desinformación que hay sobre el tema: “Recién está empezando a haber una movida mediática cuando en realidad hace años que estamos luchando contra esto. Tenemos claro que hay oportunismo político de los grandes medios y que si las empresas les pusieran mucha plata, estos se callarían.”

 

Por su parte, el dirigente del Partido Obrero y del Frente de Izquierda y los Trabajadores, Eduardo Salas, declaró que están impulsando que no se toque Famatina ya que se trata de “un emprendimiento que cuestiona no solo la vida económica de la provincia sino también el problema de la provisión de agua y del medioambiente”. También aclaró que existe una gran especulación con este emprendimiento ya que el oro “sólo se usa para hacer lingotes y meterlo en los bancos”. Consultado sobre las declaraciones del gobernador de La Rioja en las que indicó que el emprendimiento no contaminará en absoluto, Salas aseveró que es una gran mentira porque se sabe por anteriores experiencias similares que esto contaminará. “Han supeditado la economía en función de emprendimientos que terminan devastando las economías provinciales, como sucede en Catamarca y en San Juan”, sentenció el dirigente de izquierda.

La Licenciada Cecilia Carrizo, docente de la cátedra de Política y Comunicación de la UNC, sostuvo: “Hay que ser concientes de que las mineras están presionando por todos lados. En Río Negro han derogado la ley que prohibía el uso del cianuro. No es tan fácil, hay que movilizar a mucha gente y fundamentalmente derogar las leyes del menemismo que permiten toda la explotación minera que hay en el país.”

Carrizo criticó al modelo nacional y popular por ser desarrollista, basarse en la explotación de los recursos naturales y no tener en cuenta lo ambiental. “Desafortunadamente no se entiende el discurso ambiental como un discurso protector de los derechos humanos, de la autodeterminación de los pueblos, como hoy está levantando banderas Famatina”, finalizó.

La buena concurrencia a las distintas manifestaciones realizadas a lo largo y a lo ancho del país, demuestran que los pueblos que sufren las grandes problemáticas ambientales no están dormidos. La lucha se mantiene desde hace tiempo y se prolongará de aquí en más. Lo importante será que no se pierdan los espacios de lucha, sino que se sigan multiplicando.