
Por Rodrigo Bruera | rbruera@redaccion351.com
Foto: Gentileza Raiz de Dos
El pasado martes 9 de abril, en el Auditorio del Sindicato Regional de Luz y Fuerza, el periodista cordobés Camilo Ratti presentó su primer libro, de la mano de la editorial Raiz de Dos. Se trata de una investigación periodística realizada en poco más de 5 años, en la que se retrata la vida de quien fue el jefe del Tercer Cuerpo del Ejército durante la etapa más cruenta de la última dictadura militar.
La presentación comenzó con unas palabras del periodista Dante Leguizamón, que hizo un repaso por varios episodios violentos de nuestra historia nacional en los que estuvieron involucrados familiares de Menéndez: “El primer gran aporte que hace el libro es darnos las herramientas para entender que ‘Cachorro’ no fue un asesino serial que de casualidad se volvió militar para convertirse en el brazo más cruel de un proyecto criminal; sino que llegó a ese lugar y cumplió su rol, con suficiencia, justamente como resultado y consecuencia de una estirpe cuyos orígenes se remontan al abuelo paterno, al tío abuelo, al papá, al tío y al primo”, manifestó.
Posteriormente, destacó la importancia de esta obra “como profundización y complemento del libro La Perla, el gran trabajo de los colegas Ana Mariani y Alejo Gómez” y aseguró que quien desee saber sobre la última dictadura en Córdoba no puede conformarse con los trabajos hechos hasta hoy. Por último, criticó duramente a la sociedad cordobesa que, mientras se dedicó a estigmatizar a degenerados, anormales y delincuentes, “Luciano Benjamín Menéndez estaba acá, en el Tercer Cuerpo, en el despacho de (Eduardo) Angeloz, en la foto junto a Rubén Martí, en el palco junto a la jueza (Cristina) Garzón de Lascano, en el palco junto a (Oscar) Aguad, en su casa de Bajo Palermo, en la iglesia, en el cuartel. Estaba ahí y nadie se hacía cargo. Camilo Ratti sí lo hizo”, enfatizó.
Luego tomó la palabra el filósofo y docente Diego Tatián. Describió al libro de Ratti como “consistente por la calidad de los materiales con los que se trabajó, de un estilo de prosa de policial negro, walsheana, verdaderamente electrizante y atrapante”. También sostuvo que, además de ser una investigación periodística, puede ser considerado un libro de historia reciente, que se incorpora a otros. Por otro lado, criticó al negacionismo que intentó borrar huellas y documentación relacionada a la dictadura, principalmente un libro de Beatriz Sarlo en el que la autora pone en duda los testimonios de los sobrevivientes, diciendo que podían engañarse a sí mismos respecto a lo que habían vivido en aquella época: “Una persona que estuvo en La Perla no se engaña a sí mismo sobre lo que vivió”. Destacó que en Argentina existe “el movimiento de Derechos Humanos más grande que existe en el mundo” y finalizó afirmando que el castigo que se les está aplicando a los represores “permite comprender, pensar, narrar con una cierta ecuanimidad, que es posible si estamos unidos por la necesidad de que no haya impunidad”.
Por último, llegó el momento más esperado. Camilo Ratti tomó el micrófono y, muy emocionado, agradeció a las más de 350 personas que asistieron a la presentación. Indicó que el gran interés de la gente tiene que ver con el personaje, Luciano Benjamín Menéndez, “un símbolo del terrorismo de Estado y un personaje crucial en nuestra historia política de Córdoba y buena parte del país”. Afirmó que Menéndez contribuyó activamente en el proyecto político de la dictadura, pero que nunca logró transformar culturalmente a la sociedad argentina.
También se refirió al lugar central que ocupó Menéndez tanto en Córdoba, con el Centro Clandestino de La Perla, como en Tucumán, con el Operativo Independencia. “El objetivo de ese Proceso de Reorganización Nacional se propuso refundar la Argentina, como alguna vez Mitre y Roca se lo propusieron en el siglo XIX”, destacó sobre el plan de la última dictadura. Específicamente sobre la figura del ex Jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, sostuvo: “Fue un jefe emblemático muy respetado en el ejército y participó personalmente en todo el proceso de torturas, admirado por sus subalternos y temido por sus víctimas”.
Mención aparte hubo para los grupos concentrados de los distintos niveles de la sociedad que fueron cómplices: “La Iglesia Católica con Raúl Francisco Primatesta, la burocracia sindical, la Fundación Mediterránea, pero principalmente las fuerzas armadas, como principal actor político que, o gobernaban ellos, o ponían y sacaban presidentes”.
El autor finalizó con una opinión esperanzadora sobre el futuro de la sociedad argentina: “Estamos en una etapa muy linda, hacía falta una decisión del Estado que abriera esta discusión. Kirchner supo leer muy bien en 2003 que si no ponía este tema en la agenda pública, el país no podía seguir avanzando. La principal derrota de Menéndez es ver cómo las marchas del 24 de marzo son cada vez más masivas. Nuestro desafío es seguir poniendo a los derechos humanos en un lugar fundamental y defender a muerte el sistema democrático, la justicia social, la industria y el trabajo: eso es verdaderamente defender al país”.