
Por Pablo Arietti | redaccion351@gmail.com
Escuchar a un artista y que el silencio ronde por el aire de un teatro como un abrazo multitudinario. Sentir que esas formas que se arremolinan lentas sabrán plegarse en cada corazón para acompañarlo y resurgir cuando sepa desandar sus mejores momentos.
Una música de litoral sin orillas, fluyendo por cada gesto sonoro de quien ha recorrido el mundo para mejorarnos desde cada una de sus creaciones.
Raúl Barboza. Un músico nuestro y de donde cada público, cercano y remoto, lo pueda disfrutar. El domingo 4 de septiembre, estuvo entre nosotros, compartiendo fragmentos de su obra en el Teatro Real, junto a una formación notable integrada por Nardo González en guitarra, Roy Valenzuela en bajo y Cacho Bernal en percusión.
Sergio Manes logró un gran registro. Su mirada captó instantáneas, ahora sin tiempo, de una vida hecha música. Magias desprendidas por cada respiro del acordeón de Barboza, esta vez, tomando el aire de Córdoba para renovar ese ritual inagotable de silencio y ovación.
Revivimos las imágenes.
Raúl Barboza en el Teatro Real – Domingo 4 de septiembre de 2016.