Reseña

Pasó la 32 Feria del Libro de Córdoba

29-09-2017 / Política y Sociedad, Reseñas
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Concluyó el fin de semana pasado el mayor evento cultural del año en nuestra provincia. Compartimos una síntesis de las novedades y presentaciones destacables que tuvieron lugar en la Plaza San Martín y sus alrededores.


Pasó la 32 Feria del Libro de Córdoba

Por Adrián Baigorria.

Este año, por primera vez, se la llamó Feria del Libro y del Conocimiento. Tras un tiempo de cierto anquilosamiento, el mayor evento cultural del año en nuestra provincia se mostró renovado y actualizado.

Hubo cuatro domos ubicados en las inmediaciones de las tradicionales carpas dispuestas alrededor de la Plaza San Martín. Dos resultaron novedosos: uno dedicado a nuevas tecnologías aplicadas a la lectura y otro destinado a una muestra del humorista gráfico Tute (hijo de Caloi y con tira diaria en La Nación).

En los stands de libros se observó una sobre oferta de saldos, en apariencia necesarios para cubrir costos organizativos.

En el Cabildo se exhibió una muestra del humorista gráfico y escritor más emblemático de Rosario: el entrañable Negro Fontanarrosa.

Entre las cifras de asistencia que habitualmente rondan el millón de visitantes (920 mil este año), es bueno ver lo sucedido con las actividades aledañas, desplegadas en presentaciones de libros, charlas, obras en salas, etc. Por allí pasaron 20.600 personas. Entre algunas iniciativas, merece destacarse el ciclo Antena que tuvo lugar en el Museo Genaro Pérez y ofreció durante tres días nuevas formas de edición, producción y disfrute de la cultura, incluyendo expresiones musicales. 

Otra saludable iniciativa fue la del stand Barón Biza, dedicado a 64 editoriales independientes, un tercio de ellas cordobesas. Allí se vendieron más de mil libros, con la particularidad de que cada comprador pudo recibir una entrada algunos de los espectáculos que se llevaron a cabo en el teatro Real.

Pequeñas apostillas de las charlas

Dentro de una gran cantidad y variedad de charlas, una sobresalió por la gran asistencia de público. Fue en la Biblioteca Córdoba y tuvo como orador al sociólogo y politólogo Atilio Borón, uno de los analistas políticos más lúcidos del país. En el tramo central de su disertación, afirmó: “gobernar es una cosa y tener el poder es otra”, en alusión al reciente período histórico en que los gobiernos de la región latinoamericana estuvieron comandados por fuerzas de centroizquierda que, sin embargo, nunca lograron hacerse con el poder. La actualidad neoliberal de la región, con Argentina y Brasil a la cabeza, es una muestra contundente de quién lo detenta y dónde está el poder real.

En cuanto a presentaciones de libros, hubo una jornada de triple coincidencia increíble. En el primer piso del Cabildo se mostraron dos muy buenos materiales de historia de la provincia, uno de César Tcach y otro de Marta Philp. Una crítica pormenorizada del periodista de los SRT Juan Cruz Taborda Varela mostró cuán bien documentados están ambos libros, rompiendo en parte con el mito de la Córdoba revolucionaria o contestataria, ya que al indagar el grueso de su trayecto histórico se muestra la prevalencia ideológica de esa otra denominación de la ciudad: “Córdoba de las campanas”.

A los pocos minutos, en el patio del Cabildo, el escritor y director teatral Roberto Videla presentó “El chico”, texto en el que refleja un episodio muy oscuro de su primer amor de juventud, oscilando entre lo estético, a nivel literario, y lo curativo, a nivel personal. Al iniciar su presentación, Videla  lidió con el sonido de fondo del cierre de otra charla en la sala Herbert Diehl: la del operador mediático y lobbista neoliberal José Luis Espert que ofrecía, en un clima de cóctel empresarial, su material “La Argentina devorada”. El título, en manos de semejante personaje, ofrece varias conjeturas posibles.

Otro día, en el marco del ciclo “Córdoba mata”, hubo un interesante debate llamado “Walsh vs Capote / Capote vs Walsh”, entre el escritor estadounidense David Knutson y el periodista cordobés Dante Leguizamón, acerca de la llamada novela de no ficción, género que inició Truman Capote con “A sangre fría”. Al comenzar su intervención, Dante emitió un extraño sonido con un pequeño instrumento, una suerte de llamado de alerta, tras lo cual recordó el terrible hecho que aún no termina e hizo la pregunta que nos carcome el alma y el ánimo, no a todos, pero sí a muchos argentinos, desde hace dos meses: “¿Dónde está Santiago Maldonado?