
Con permisoSi miráramos

Por Luciano Debanne.
Si miráramos la gente como una continuidad, como un organismo único superponiendo sus vidas en un mundo común, sus distintos momentos, sus posibles penas y alegrías, y opciones.
Si miráramos las mesas del bar y a sus ocupantes como variaciones de nuestra propia vida, una esquina doblada para otro lado, una carta enviada o sin enviar, un plato de comida mas o menos en el transcurso de la infancia.
Si esos que cruzan la calle en el centro, al abrirse el semáforo, fuéramos nosotros en otros zapatos, otros apuros, otras desgracias, otras fiestas encima; nosotras con otras personas a cargo, otras vidas que cuidar, otros destinos.
Si miráramos el auditorio en un aula, en una iglesia, en un cine, en una charla, en una asamblea, si miráramos a esa gente como si nosotros mismos fuéramos ellos, ellas, pero en otra butaca, en otro lugar.
Si miráramos la gente como se miran las hormigas, los hongos, el cardumen... ¿Sería entre nosotros, nosotras, sería acaso posible el mal?


