
Con permisoNaranjas

Por Luciano Debanne.
La piel de la naranja, cáscara del mundo,
su pocitos,
su perfume de invierno,
su cosa redonda,
su pupo verde de desgarro y savia,
de ruptura y llanto,
de árbol perdido.
Sus soles guardados,
su alquimia de agua, tierra y semilla,
sus versos de color en este día agrisado.
¿Cómo es posible el mal
en un universo donde, milagrosamente,
crecen naranjas?
Necios los hombres
y las mujeres,
y dios,
que pudiendo
ser eternos creadores,
hábiles recolectores de la ilusión,
eligen regodearse en la destrucción.


