
Con permisoMemento mori

Por Luciano Debanne.
Coseché naranjas en los patios del invierno,
sembré mi huerta,
me maravillé con la fecundidad de come y caga
que encarna la lombriz de bajo la tierra.
Vi morir al árbol seco que antes fue semilla,
vi al monte despoblarse lentamente de la flor soleada del espinillo,
vi el manto negro lleno de caracoles quemados
que abandonó el incendio.
Bebí el jugo dulce de los días en mesas con manteles de colores,
y tomé, para olvidar y para gozar, el vino de la noche,
entre amores y entre amigos.
Me abracé y me abrazaron,
besé, cogí, lloré y comí,
vomité excesos, grité,
sangré en rojo.
Reí a carcajadas, desaforadamente,
y fui el silencio de las piezas vacías
cuando todos duermen.
Aquí y ahora,
está nublado y el pasto baila aun la canción de la siesta.
Memento mori, decían los romanos:
recuerda que vas a morir


