
Con permisoMarzo

Por Luciano Debanne.
Marzo tiene ocho días y después veinticuatro.
Se otoñan sus días.
Madrugan y caminan de guardapolvo y uniformes por las últimas veredas de sol.
Marzo arremolina un año entero en cada agenda, da pie al futuro, predice los meses venideros.
Anticipa los festejos y la preocupación.
Marzo proyecta, imagina, e inicia, lo que el verano descubrió.
Marzo recuerda y marcha.
Y es una buena forma de comenzar el año: de acá venimos, y para allá vamos.
Después el camino, el tiempo, el mundo, la vida que se caga de risa de nuestros planes, pero qué seríamos sin un sueño o dos.


