Por Luciano Debanne.
Y si la brisa.
Mirá cómo se mueven las hojas colgantes de la enredadera, las cortinas, los pastos y los pelos, los papeles de la semana abandonados por ahora, la basura plástica que se echó a volar.
Mirá la primavera, como un agua, llegando en el aire, navegada de vida; círculo, calidez de los días. Despertar.
Se arremolina en la plaza el ladrido de los perros en celo, los fantasmas de las pelotas que ya crecieron, los festejos de antes y los que vendrán.
Es la brisa que todo trae, baila, acuna, acaricia y mueve.
Mirá cómo palpita en su vuelo un tiempo nuevo, cómo se abre en la semilla un brote, una posibilidad.
¿Y si la brisa fuera la vida nuestra, llevando y trayendo, agitando apenas, ¡pero qué delicia!, la inmensidad?

















