Con permiso
Todo lo que nos queda
Hay un desierto durmiendo en los océanos más profundos, y caracoles marinos en las arenas que viajan de duna en duna, tierra adentro, hasta donde no hay mar.
Por Luciano Debanne.
Hay una noche durmiendo en las estrellas.
Una nana en la luna.
Un verano en los grillos.
Un recuerdo en las orillas predregosas del río.
Hay un desierto durmiendo en los océanos más profundos, y caracoles marinos en las arenas que viajan de duna en duna, tierra adentro, hasta donde no hay mar.
Hay fantasmas que amorosamente nos cuidan, hechos de las luces que desprenden nuestros huesos, tumbados; allí donde nuestros huesos es todo lo que nos queda, todo lo que hay.
Hay una noche durmiendo en las estrellas, porque somos las cosas que nos componen.
El gesto a perpetuidad.
Notas relacionadas
Cada quien mira su cielo y reza, o analiza, o solo comprende, o se deja llevar, llorando o sonriendo, por la incertidumbre y la indefinición.
En rodajas de pan, en agua potable, en remedios, en ladrillos, en catres y tiendas de campaña, en dolor de torturados, en llanto de madres, en vuelos de la muerte, en alambres de púa y bala.
Milagrosamente sana el mundo la lluvia, y nosotros que no paramos de romper.