Con permiso
Que el viento te lleve
Que sepan tus ojos mirar el horizonte, y en su entendimiento reconocer que hay algo más allá; que descubran sin ver y comprendan aunque no acaben de entender, siguiendo el vuelo del pájaro libre de tu imaginación.
Por Luciano Debanne.
Que el viento te lleve donde perteneces
y te amontone con los justos,
y seas ahí flor y fruto,
semilla.
Que la tierra abrace tus pasos hundidos
en el barro del tiempo,
sendas efímeras;
huella, aunque sea huella que se desvanece.
Que sepan tus ojos mirar el horizonte,
y en su entendimiento reconocer que hay algo más allá;
que descubran sin ver y comprendan aunque no acaben de entender,
siguiendo el vuelo del pájaro libre de tu imaginación.
Y que con todo eso amases la canción,
sabrosa y caliente,
que alimenta la risa,
con la que se construyen los puentes y el huerto,
en este mundo de piedras y abismos.
Notas relacionadas
Podrían ir navegando sobre este viento de mañana, todos mis recuerdos mejores, mis risas niñas, el olor del asado, mi viejo en cuero, mi vieja en malla, nosotros jugando. Un río.
Quizás el viento se me aplanó en el pecho, calmo y quieto, como un animal que duerme, enrollado sobre sí. O la mansedumbre de los años apilados como mantas viejas en un depósito sin desempolvar.
Siguen las flores creciendo en el baldío, siguen las piedras brillando en el río, siguen los chicos jugando en las plazas, siguen las ollas en los barrios alimentando la esperanza.