
Con permisoHumano y divino

Por Luciano Debanne.
Y nacerá un niño, pobre entre pobres, migrante también. Hijo de laburantes.
Nacerá un niño y cambiará el mundo. Su historia cambiará el mundo.
Porque es, finalmente, una historia universal.
Una historia que cuenta que cada niño que nace, cada niño, trae en sí el futuro.
¿Qué sucederá? No lo sabemos.
Lo que sí sabemos, porque es una verdad aprendida durante siglos y siglos de contarnos historias, es que el futuro, el más lejano y el más inmediato, puede ser cambiado.
Que los pueblos más remotos y su modo de entender las cosas, pueden transformarse a partir de la prédica de una persona. Un niño como tantos, que vino a nacer.
Y que ese poder es humano y divino a la vez.
Entonces, celebramos.
Celebramos el nacimiento de la posibilidad, el futuro abierto, el poder de la prédica, la igualdad de los hombres y las mujeres.
Todos susceptibles de ser hijos de dios, sin importar dónde has nacido, quiénes te criaron, cuándo, cómo ni en qué lugar.


