
Con permisoHogueras

Por Luciano Debanne.
Si pusiéramos uno a uno, cada día del año, en fila, o mejor en un tablero de luces, como un almanaque hecho de leds, de luminiscencias, de brasitas de carbón, o lucecitas de navidad, cada día una luz;
si hiciéramos eso, y permitiéramos que, por su propio mérito, cada una de esas 365 luces brillará con más o menos intensidad, más luz, o más fuego, aquellos días que vivimos plenamente, que nos cambiaron la vida, la cabeza, el corazón para siempre, o que sentimos cómo se sienten las cosas cuando se anda enamorado, brillantes los días plenos, con certeza de nuestra finitud y fruición por el pequeño milagro de la vida;
y más tenues, en ese tablero, aquellos días en que apenas si hicimos diligentemente nuestras rutinas de trabajar, comer, dormir, cagar; con gracia pero sin magia, ¿cómo andás? bien;
y apagados, carbones negros y húmedos, aquellos días que nada. Nada. Días que dejamos que pasen sin notarlos, dormidos, ajenos, ignotos, perdidos...
Si pusiéramos todos los días juntos en una pila o uno al lado del otro, ¿cuánto brillaría este año, tu vida?
Les deseo hogueras, faroles, montones fulgurantes, plenilunios, faros, guirnaldas de luces todas encendidas, que iluminen, ardan, y guíen.


