
Con permisoEl silencio de las gotas

Por Luciano Debanne.
El silencio de las gotas que no caen en las chapas de los techos,
que no caen en los baldes de las goteras,
en los carteles que anuncian ofertas a la intemperie,
en los toboganes de antes hechos de fierros y láminas de metal,
que no caen en los nylons que resguardan los refugios de cartón y restos rotos de la ciudad,
ni golpean tintineantes en las vidrieras de los negocios,
ni en los vitrales de las catedrales,
ni en los pluviómetros ubicados en los observatorios y en las tranqueras;
el silencio de las gotas que van a tierra y riegan,
pacientemente,
la profundidad de la semilla,
para alegría de las lombrices,
y de las generaciones futuras que respiraran el aire,
oxigenado,
que hoy anida como promesa
en ese pequeño proyecto de hoja y raíz.
El silencio de las gotas que no son medidas, oídas,
sufridas, ni recolectadas,
que no brillan atravesadas por las luces artificiales,
ni mojan la tristeza del frío,
la pobreza y su maldición.
Y en silencio giran,
se hunden en el transcurrir de los días,
y conectan, lavándolos,
los sueños mas viejos de un mundo mejor.


