Por Ezequiel Gómez Castagno | egomezcastagno@redaccion351.com
¿Habrá imaginado ese pibe que la descosía en Villa Fiorito que su mágica zurda le iba a dar tantas alegrías a los argentinos? ¿Habrá imaginado que iba a conquistar a los tifosis napolitanos y los haría creer que todo sería posible si él estaba en el campo de juego con la 10 en la espalda? Seguramente los sueños del hijo de don Diego y doña “Tota” tenían, como lo dice la canción del “Potro” Rodrigo, “una estrella, llena de gol y gambetas”, y aunque su hambre de gloria era inmenso, no debe haber imaginado convertirse en el jugador más grande de todos los tiempos.
Su cara, su imagen levantando la Copa, su firma, un número diez están marcados a fuego en la piel de miles de fanáticos que inmortalizaron a su gran ídolo tatuándolo en su piel. “Pelusa”, dueño de una gambeta indescifrable, una zurda celestial, deleitó al mundo del fútbol y lo conquisto con su habilidad. Es sin dudas el jugador que más alegrías les dio a los argentinos. Y a los napolitanos. Y a los que aman este deporte sin distinguir camisetas u orígenes.
A su hermano Hugo de niño le preguntaron si quería jugar como Diego, y el pibe contestó: “nunca pensé en llegar a eso, mi hermano es un marciano”. Diego es de otro planeta y vino a la tierra a darles alegría a los argentinos. Quienes disfrutaron toda su carrera aseguran que “el gordo” es quien les dio la alegría más grande de su vida.
¡Feliz cumple Diego! Gracias por tanta magia dentro de un campo de juego. Y por qué no afuera también, al fin y al cabo con aciertos y errores cada paso tuyo conmueve al pueblo. Ese pueblo que te banca como sos y como vos mismo te autodefinís: «Me gusta ser Diego, Pelusa, Maradona, hijo de puta, bueno, normal, ignorante…Me gusta ser como soy»


















