Quiénes somos

Redacción 351 no es un medio. Ufff… ¡Qué alivio! Que cada lector se ocupe de una clasificación, o mejor, se despreocupe.

Por lo pronto, se parece bastante a un espacio para quienes escriben, por simple gusto, sobre algunas cosas que suceden en Córdoba. 

Se publican cuestiones que surgen a pocas cuadras de donde vivimos por simple ideología. Ya hay demasiada gente pendiente de lo que viene de lejos en todas sus formas de expresión: cine, televisión, literatura, ropa, comida, idioma, deporte. Algo parece no variar de manera significativa: los sitios desde donde proviene la inmensa mayoría de los bienes culturales que recibimos, admiramos, comentamos, difundimos e incorporamos a nuestros días, siguen acumulando más y más recursos para alimentar su omnipresencia. Nosotros mismos la alimentamos, mientras caminamos nuestras calles, detonadas como nunca pero colmadas de nombres elegantes en las vidrieras. 

Redacción 351 no es periodismo. Nadie trabaja de periodista. No hay dinero. No hay horas pagadas para investigar, cubrir, entrevistar, reseñar, cronicar. No hay. Nadie cobra. No hay pautas de ningún tipo. Ni siquiera canjes. No hay quien piense en convertir este espacio en un proyecto que genere alguna rentabilidad económica o permita al menos solventar gastos mínimos en pos de dignificar un oficio. Nadie ejerce ningún oficio ni se jacta de aportar nada por amor al arte. En los términos del capitalismo primero y de cualquier aroma de progresismo luego, es el colmo de la estupidez.

Algunas veces aparece una invitación. Otras veces, cuando sobra mes al final del sueldo, el descaro pide una acreditación para coberturas a destiempo.

Todos trabajamos de otra cosa y escribimos en nuestros ratos libres. Periodistas de oficio que se ganan la vida con dignidad y le bajan el precio a los escritos aquí publicados: lo bien que hacen, aunque se queden cortos. Malo o bueno, cada escrito no es barato ni caro. No tiene precio. Nadie vende notas ni espacios. El único billete aparece una vez al año para pagar costos de mantenimiento del espacio en Internet.

Los textos publicados no son copias de cables, gacetillas ni cualquier otro tipo de comunicado de prensa. Sólo copiamos textos de eventos publicados en las redes sociales al recopilar información para agendas de fin de semana o palabras que entendemos valiosas en su literalidad. El resto de los escritos buscan formas diferentes. En ocasiones no las encuentran, pero la mayoría de las veces… tampoco. 

No es un espacio independiente. La independencia no existe. Redacción 351 depende, siempre, de las ganas de sentarse a escribir y de la extensión de los ratos libres de una cantidad de personas que puede variar entre ocho, cinco, tres y una. Hay algo que nos mata de risa: el concepto de primicia. Nadie quiere llegar antes que nadie a ningún lado. Nadie compite. 

Desde abril de 2011, algunas manos siguen con ganas de esconderse a desgraciar teclados. Otras manos, con toditos sus dedos, se van; al tiempo vuelven; se vuelven a ir; vuelven a volver; y así, en una procesión de vaivenes con pendiente hacia la retirada definitiva, para que incontables sucesos, perfectamente indiferentes a una posible cobertura, encuentren, con rotunda simetría, el más acabado desinterés.

Quienes han leído y huido al segundo párrafo de algún escrito, aprendieron a decir: “Ah sí… Los jipis.” 

Es todo. ¡Por ahí nos vemos! Y si no, damos vuelta el casco. 

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