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El Hambre del Hombre

27-03-2017 / Agenda, En Escena, Reseñas
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Todos los jueves de marzo y abril a las 21 horas, Medida x Medida pone en escena la notable obra escrita y dirigida por Alejandra Migliore. Compartimos una reseña.


El Hambre del Hombre

Por Soledad González.

“Si la línea recta es la más breve entre dos puntos fatales e inevitables, las digresiones la alargarán y si esas digresiones se vuelven tan enredadas, tortuosas, tan rápidas que hagan perder la propia huella, entonces tal vez la muerte no nos encuentre, el tiempo se extravíe y podamos permanecer ocultos en mudables escondites.”
Carlo Levi.

Con iguales dosis de humorismo y pesimismo, “El Hambre del Hombre”, escrita y dirigida por Alejandra Migliore, va creando sentido en la propia forma, como un poema. Entrando por lo sonoro, rápidamente nos encontramos inmersos en un universo que podría ser un cruce entre Beckett y el under de los ’80.

Una imagen: el cuerpo trabajando, el cuerpo sosteniendo discursos, el cuerpo emitiendo desde la oscuridad.

Durante la función, de forma constante aunque con distintas intensidades, se escuchan ruidos característicos de una demolición/construcción: martillazos, algo que cae, que se derrumba. Selva-ciudad dejando un mundo marginal subterráneo, batallando con el acontecer-accidente y el ruido animal medioambiente.

Imágenes míticas que hipnotizan: la construcción de un caballo gigante, el estallido de las formas materiales y del lenguaje (un deslizamiento de la oralidad a la vocalidad), la reconstrucción de un orden (nacional) con pedazos sueltos.

El pensamiento dispara “todo es cuantificable y discurseable”: los huesos, los ojos, las sonrisas, los agradecimientos. Hasta que los actores piden a gritos un ácido para soportar tantas sonrisas.

El espacio, al igual que en las obras de Beckett, tiene una autonomía plástica y poética que lo convierte en las circunstancias de la acción. La fricción de los cuerpos con ese espacio es el conflicto. Oralidad de breves diálogos, ruidos y discursos amenazantes del mundo, asumen una estructura de progresión espiralada que no nos suelta. Los tres portavoces o performers no poseen personalidad definida ni lenguaje individual, componen una constelación y se diferencian por pequeñas conductas en el combate entre sujetos-objetos-discursos. En este devenir empieza a configurarse la idea de vacío, de lo inefable e invisible.

Un objeto encontrado -ready made- es el discurso de una periodista mediando el preciso momento en que Leopoldo Fortunato Galtieri sale al balcón en 1982 después de “recuperar” las islas Malvinas tras 150 años de usurpación inglesa y el pueblo ovaciona al héroe nacional. En la platea el tiempo se solapa, la locución de hace 35 años suena tan actual, la misma forma que hoy. Y viene una descarga de 220 al corazón cuando los cuerpos ordenan las partes sueltas del derrumbe en el piso (la reorganización nacional).

El under de los ’80 está en el espíritu libre y en el espacio posindustrial; no en la actuación ya que no hay exageración del gesto ni deformación del cuerpo. Una marca de la parodia de los ’80 que después pervivió en la tele y el teatro aunque a veces vacía de contenido. Los cuerpos son blandos y musicales, crean sentido por el ritmo y por las capas de metáforas. Son tres performers músicos en escena.

Es un tipo de teatro que no parodia, no juzga ni se burla. Es tragedia con humorismo, es absurdo con sentido. Los vestuarios de Rodolfo Ossés acompañan este concepto. Es una inmersión en el espíritu trágico iluminando algunos interrogantes sobre la alienación con humor y dolor.

Al final, cuando todo ha estallado porque se trata de una visión pos-apocalíptica, queda la voz sin cuerpo, mediada por un altavoz atado a un elástico de cama de metal -como se usaba en las torturas-, la voz de una mujer que dice poesía. Como antes sonó con gran nitidez la mediación de la locutora del acto de Galtieri; esta vez, en la poesía, la vocalidad es sucia y sinuosa. Y como epílogo resuena aún en nuestras cabezas el discurso de la lombriz que respira por la piel para convertirse al final en humus.

Absurdo con sentido. Teatro poético-político, el giro subjetivo se entiende como una democratización de los actores de la historia que da la palabra a los excluidos, a los sin título, a los sin voz. En el contexto de los años posteriores a 1968, se trató de un acto político y hoy también lo es.

Es necesario restituir la oralidad pero también la vocalidad que escapa a la domesticación de un sistema organizado y cuantificable.

“El Hambre del Hombre” – Invitación

 

Agendá:

“El Hambre del Hombre”.

Premio a la creación y producción teatral. Convocatoria Artes Escénicas 2016.

Jueves de marzo y abril – 21 horas.

Medida x Medida – Montevideo 870.

Entrada: $150. Estudiantes y Jubilados: $120. 

Reservas: hambredelhombre@gmail.com – reservas@mxm.com.ar

En escena: Caro Baitella – Franco Muñoz – Diego Trejo.

La voz: Paola Overmeer Lemos.

Diseño de vestuario: Rodolfo Ossés.

Diseño de iluminación: Franco Muñoz.

Asistencia y operación de iluminación: Juliana Manarino Tachella.

Diseño escenotécnico: El Hambre del Hombre.

Diseño arte gráfico: CosaEnSi.

Fotografías: José Abecasis y Pablo Muñoz.

Prensa: Cecilia Pasquini.

Dramaturgia y dirección: Alejandra Migliore.