Películas para abarajar antes de cagar fuego

Mullholand Drive. El camino de los sueños

23-09-2016 / Lecturas, Menos Mitos
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Segunda entrega de un espacio para rescatar films que podrían esperar cualquier cosa antes que un texto que les dore la píldora desde un punto insobornable del tiempo y el espacio. Aquí uno del gran David Lynch.


Mullholand Drive. El camino de los sueños

Por Juan Fragueiro.

Uno se empodera de la butaca más cómoda que tenga en la casa; puede ser un alfombra o el piso puro y duro, porque lo que menos importa es dónde nos sentemos.

Uno sabe que vamos a ver una película de Lynch, el maestro Deivid. Nos aparearemos al delirio del gran director, pero también sabemos de antemano que el elenco no se anda con chiquitas. Naomi Wats, Laura Helena Harrings y otros se llevan las palmas si no es que las manos se ocupan de otros menesteres.

Película de sueños enjutos, locos, de idas y vueltas, de accidentes provocados y sustos marginales. Ellas están ahí acompañadas por esas pequeñas volutas de sensaciones que al final provocan espasmos y saltitos. La música no es un complemento, es necesaria al igual que la fotografía, al igual que un guión de locos, como si el Tío Vivo se hubiera salido de su eje y descontroladamente arrasara con todos los convencionalismos del cine.

Recordemos que es Deivid el que nos está haciendo jugar dentro de su mente onírica. Ya no importa saber la historia o conocer las razones de estas dos mujeres colgadas en un sambenito de gloria, pasado, presente, carne y sangre. Uno advierte que hay una escena en la que las protagonistas se besan y es el beso más candente, humano y lujurioso que haya visto hasta el momento. Un beso que se bebe con bebidas espirituosas y prejuicios envueltos en una bolsita de celofán.

La trama es tramposa, una de ellas quiere ser actriz exitosa en el Jóligud más tramposo y la otra quiere recordar quién es, después de haber perdido la memoria en un accidente de auto. Una especie de Thelma and Louise que en caída libre te pasea por los bajos fondos del sueño o te hace cómplice de una carrera contra el tiempo.

Si no abarajamos “El Camino de los Sueños” antes de cagar fuego, nunca comprenderemos de qué va la vida cuando la locura se convierte en normalidad.

El Camino de los Sueños (David Linch, 2001) – Película completa