Peliculas para abarajar antes de cagar fuego

Prospero’s Books – The Pillow Book

5-06-2017 / Lecturas, Menos Mitos
Etiquetas:

Dos títulos. Dos venganzas. Treinta y dos veces en cuatro fines de semana. Decenas de pantallas en una pantalla. Miles de fotogramas sagrados en cientos de minutos. Un director descomunal.


Prospero’s Books – The Pillow Book

Por Juan Fragueiro.

Secuencias estrictamente sensoriales, endógenas, exógenas, transpiradas, perfumadas… Cualquier película del británico Peter Greenaway es ideal para abarajar antes de cagar fuego.

“El vientre del arquitecto”, “Una zeta y dos ceros” (“Zoo”), “Conspiración de mujeres”, “El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante”, “Las maletas de Tulse Luper”, “8 ½ mujeres”, más de veinte etcéteras y claro, “La Tempestad”.

Cada fotograma de “Los libros de Próspero” (tal el título de la adaptación del clásico de Guillermito Shakespeare) es una obra de arte. Cada escenografía es un derrame finisecular de poesía, pintura, música, trama. Sólo Greenaway logra concentrar amantes y odiantes en proporciones similares. ¿Indiferencia? Never. Es imposible no amarlo, no odiarlo.

Además de su arte visual, sabe colocarse a la par de los mejores músicos minimalistas a quienes se me ocurre bautizar como neo-clásicos: Brian Eno, Wim Mertens, Michael Nyman, cómplices absolutos de la poderosa sensación del cine en estado puro.

Greenaway primero aseguró que en su cabeza cabían miles de películas por hacer; lamentablemente después de estrenar la última, “Einsenstein en Guanajuato” (2016), su carácter se reconvirtió para asegurar que “el cine es el medio que más pronto morirá y yo acabaré con mi vida”.

En su filmografía no existe la brevedad. En la enormidad elegida esta vez, una adaptación libérrima de la obra estrenada apenas 380 años antes, Próspero, ex duque de Milán, es sacado del medio por su hermano y desterrado junto a Miranda, su hija, en una isla muy lejana de Europa. La niña se enamora del hijo del principal enemigo de Próspero, circunstancia inmejorable para hacer tronar el escarmiento. ¡La venganza será terrible!

Greenaway convierte la historia en una megaobra de 126 minutos. Película sobre película, se abren pantallas sobre la pantalla, y en una sucesión enloquecedora, las imágenes emergentes ganan el centro para volver a dividirse. Todo se se entromete, se atomiza, se agiganta… Y nada se diluye.

Seguir de manera coherente el relato es un desafío que no dejará amante del cine con la cabeza sobre los hombros. Una posible discusión acerca de los méritos y flancos débiles de la obra del inglés parecería un despropósito similar a buscar el doblez de la galera que esconde el conejo. Sólo se trata de sentarse a ver un gran truco del cine y disfrutarlo una, diez, cien veces.

Tuve esa suerte… Ver “La Tempestad” dieciséis veces por cada fin de semana y haber sobrevivido tanto como para llevármela cuando cague fuego.

“The Prospero’s Book” – Fragmento

 

 

En 1996 se estrena “The Pillow Book”, o “El Libro de Cabecera” (también conocida como “Escrito en el cuerpo”), una especie de diario íntimo, poema erótico, que se salva de la enajenación encarando tres temas humanamente principales: el nacimiento, el erotismo y la muerte.

En una trama que se complejiza pero atrapa como una caja musical hipnótica, los protagonistas escriben sus cuerpos con la caligrafía japonesa, delicada y sensualmente, hasta encontrar en la piel el mejor papel para conservar la historia de amor, sexo y cadencia humana.

La protagonista es una niña a quien su padre, calígrafo, le escribe en cada cumpleaños saludos cariñosos… en su cara. Este sabrá pagar alguna deuda con un editor haciéndole favores homosexuales.

Convertida en una exitosa modelo, Najiko volverá a quien hizo sufrir a su progenitor, en busca de venganza, pero se encontrará el amor en el novio del viejo.

Los amantes querrán liberarse y el plan de fingir la muerte del mancebo saldrá tan bien, que saldrá mal. La hija del calígrafo escribirá un bello poema en la piel de su amado Jerome.

La historia no tardará en llegar a oídos del viejo editor, quien sabrá qué hacer para que todo desborde hacia un final extraordinario. 

Otra vez, no hay que discutir la obra del inglés. Sólo se trata de disfrutarla y verla una, diez, cien veces. Tuve esa suerte… Ver “El Libro de Cabecera” dieciséis veces por cada fin de semana y haber sobrevivido tanto como para llevármela, también, cuando cague fuego.

“The Pillow Book” – Película completa.