Con Permiso

Mirar el mundo fascinado

30-05-2017 / Lecturas
Etiquetas: ,

Nuevo espacio de lectura. Nuevas formas de encontrarnos desde la palabra. Escritos al pasar, recuperados aquí por simple deseo de celebrar imágenes que nacen y nos mejoran.


Mirar el mundo fascinado

Por Luciano Debanne.

Yo creo que hay que mirar el mundo fascinado, no porque el mundo sea necesariamente fascinante sino porque la mirada debe arder en fascinación.

Mirar como miran las calles más corrientes los turistas, como se miran las imperfecciones los novios nuevos o los amantes furtivos, como mira una madre a su hijo recién nacido cubierto de sangre y de su dolor, como mira la primera reunión un militante nuevo, como mira un salto mortal sin red un niño en el circo, como cuando uno lee por primera vez el poema que le quedará para siempre danzándole en la pena o en la alegría, a pesar de que quizás sean sólo pobres versos, palabras efímeras mal encuadernadas, escritas hace tanto tiempo que ya no hablan de lo que hablaban o escritas hace tan poco que aún no alcanzan a hablar de nada.

Yo creo que hay que hacer un esfuerzo por mirar el mundo fascinadamente. Mirar sus rabias, sus dolores, su olor a mierda, sus goces, sus pasiones, sus atardeceres melancólicos, sus veredas rotas, sus cielos lluviosos, sus chimeneas humeantes, sus muertos, su hambre, sus perros, su traición… Mirarlo todo con los ojos liberados de rutinas. Y contarles a otros con asombro, con pasión, con hambre de ser oídos, contarles a todos nuestra fascinación.

Yo creo que habría que intentar hacer eso todos los días.

Aunque sea para ver qué pasa, aunque sea para probar algo diferente a esto que hacemos ahora, a este modo de mirar como si todo fuera una película del domingo a la tarde en la televisión de aire; como si la vida hubiese empezado hace tanto y supiéramos que igual nos vamos a morir.