Con permiso

Un ejercicio rápido

18-06-2017 / Lecturas, Política y Sociedad
Etiquetas: ,

Medios, coberturas, imaginarios y mediciones. Una mirada sobre nuestras miradas para pensar cómo vemos y pensamos frente a las pantallas.


Un ejercicio rápido

Por Luciano Debanne.

Supongamos que les digo que en el noticiero del mediodía aparece una piba de 16 años, hija de laburantes, pongámosle, o más pobre si quieren. Capaz hasta sirve hacerse una imagen mental de la piba. Imagínenla, pónganle una cara. ¿Listo?

Bueno, ahora ordenen según orden de posibilidades los siguientes motivos de su aparición en el noticiero:

-La piba es columnista de política nacional.
-La piba fue victima de una situación de violencia física.
-La piba ganó un concurso de belleza.
-La piba es entrevistada en su carácter de laburante y estudiante secundaria.
-La piba salió a bailar, se emborrachó y subió sus fotos al face y los compañeros la bardearon mal.
-La piba usa aros por doquier y se hizo muchos tatuajes.
-La piba es entrevistada en su carácter de militante barrial.
-La piba se peleó con otra piba a la salida de la escuela.
-La piba fue asesinada por un varón, por su condición de mujer.

No hagan trampa, ordenen según posibilidades reales, no lo deseable, lo que pasa efectivamente. ¿Lo hicieron?

Bueno, de eso también se trata todo esto. Construimos ahí los roles, asignamos los lugares, habilitamos y deshabilitamos cosas. Le decimos a la piba de 16 años qué ser y cómo. Ella tiene -más bien, nadie lo niega- la posibilidad de ir contra ese mandato social, pero lo cierto es que el mandato existe y tiene fuerza performativa. También les decimos a los vagos qué ser y cómo ser.

Le pedí a una compañera, la Sole Ceballos, que de esto sabe un paquete, que me pase algunos datos. Los comparto para quienes tengan unos segundos más para leer:

Según un monitoreo de la Defensoría del Público, sobre todos los noticieros de aire -todos- de Buenos Aires (que son los que más se ven en todo el país y los que marcan agenda) sobre 14.528 noticias -más de 500 horas monitoreadas- durante todo el año, sólo el 0,4% de las notas estuvieron vinculadas directamente a temáticas de géneros y sólo el 2,4% trataron de alguna manera algún tema vinculado a esta temática.

Algo similar sucede en relación a niñez y adolescencia: sólo el 0,5% de las noticias trataron directamente algún tema vinculado a niñas, niños y adolescentes (entre las que estaría nuestra piba del ejemplo). De las 14.528 noticias monitoreadas, 2 de cada 3 notas vinculadas a niñez fueron policiales y sólo 87 veces -sí, 87 veces sobre 14.500-, se consultó a un pibe o una piba.

Las chances de que la piba del ejemplo haya sido fuente de la noticia trabajada en el noticiero del mediodía es, como vemos, ínfima.

Entre el 70% y 90% de quienes hacen columnas sobre política, policiales, deportes, derechos humanos, pueblos originarios e información en general son varones.

Los porcentajes de columnistas mujeres suben cuando se trata salud y discapacidad, niñez, y géneros, aunque nunca supera el 46%. Es decir que, incluso en los temas considerados típicamente femeninos, menos de la mitad de las columnistas no son varones. Salvo en el caso de espectáculos, donde casi el 60% de las columnistas son mujeres.

De las denuncias recibidas por la Defensoría del Público en torno a vulneración de derechos en la radio y la tele, casi el 45% son sobre discursos discriminatorios, lesivos u ofensivos. De ese 45%, la mitad están relacionados con violencia contra las mujeres, sexualización y estigmatización, y el 16% a denuncias vinculadas a discursos discriminatorios en relación a la diversidad e identidades de género.

Los datos son del año 2014, pero se repiten más o menos similares, para el 2015 y 2016.

Qué se yo, seguro los mareé, les pido disculpas. Era sólo para decirles que casi no hay chances de que la piba de 16 años haya estado en la tele como columnista, o como militante, u opinando siquiera sobre la escuela a la que va.

Lo más probable es que, si extrañamente la pudimos ver en la tele, haya sido para mofarse de ella, para inquirirle por sus actos, para hacer una nota de color sexualizada, o para contarnos que la mató un vago… “por culpa de ella”, según sugerirá el conductor de turno.