Entrevista

Lucas Heredia. Canciones “Sinfín”

8-06-2017 / Agenda, Entrevistas, Reseñas
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A pocos días de la publicación de su nuevo disco, el cantautor se presenta junto a su banda este viernes 9 de junio a las 22 horas en Cocina de Culturas. Compartimos un recorrido por las canciones y un par de buenas noticias sobre viajes y reconocimientos más que merecidos.


Lucas Heredia. Canciones “Sinfín”

Por | parietti@redaccion351.com

Más que un par, un “sinfín” de buenas noticias como puertas que se abren y nos dejan levantar las manos para enredar saludos desde los contornos de un escenario, de una canción varias veces escuchada, de una alegría de muchos que se sostiene a puro abrazo.

Ahí vuelve a sonar uno de los nuestros. Ahí lo veremos junto a varios más de los nuestros, como en los últimos años.

Antes de la fiesta de este viernes en Cocina de Culturas, un ida y vuelta con Lucas Heredia sobre cada partecita de “Sinfín”, su nuevo disco publicado en formato digital, que pronto tendremos en nuestras manos, por eso de las buenas noticias. Seguro llegará antes de octubre, cuando tenga lugar la presentación oficial. 

Por el momento, una forma de andar y desandar la música, un juego que inicia con un par de líneas liberadas por la escucha, sigue con palabras del autor y se completa con quien pueda y quiera despojarse del tiempo para conectar con uno de nuestros creadores más sensibles y talentosos. 

Trece canciones propias grabadas en 1961 Estudio. Todos los instrumentos interpretados por el autor. Corazones invitados: un poeta, dos cantautores y una artista y compañera.

Este tiempo

Piano en la piel. “Este tiempo cerca del ser”. Un grave monocorde de fondo. Coros libres que nacen. “El edén duerme en el fulgor”… “La fe de existir” Se trata de despertarnos al aquí y ahora, a esa alegría que reposa en una melodía de soles anaranjados contra las ventanas de ayer y las lunas de hoy. La fragilidad que somos y la necesidad de ver para verse. Comienzo en primera persona.

 

 

Raíz

Melodía desdoblada en piano y guitarra. Unas pezuñas que llueven al ritmo. Abrazar la claridad de la infancia. Bajarse de los “soles que van a la ansiedad”, como dice una zamba. Volver pero rescatarse y que surja una nueva voz. El verso final deja pensando en todas las cosas que pasaron después de “Luz de cerca”. Los cambios en la vida, como los cortes en los ritmos.

 

 

Descalzo

El mar… Tan lejos, tan cerca. Versos que pintan una caminata por cualquier playa, con el reflejo de la luna, ese brazo que se alarga. “Mirada lejana, palabras, tiempo atrás, nuevo aquí, rastro ayer presente… Perfiles de rocas… recuerdo de la edad.” Esos arpegios y voces del final, como olitas que se acercan a las huellas húmedas y vuelven a esa enormidad “sinfín”.

 

 

Atrapa sueño

Un charango entre las teclas y las cuerdas compañeras. Un coro a dos voces, como ríos compartidos que giran entre líneas. Un amigo de Rosario y un guiño a ese encuentro que supimos disfrutar: “Hay un sonido que es aviso de iniciar puente invisible donde cruza toda la historia que se desnuda”. Canción de ciudades y cruces mágicos en las esquinas. Una percusión que se deja llevar por el curso de la respiración.

 

 

Murmullo de la ciudad

Un bombo como latido urbano. “Dios de sombra infalible” como imagen de eso que tiene un plan desde antes de nosotros, y seguirá después de habernos ido. Como escuchamos por ahí, “las orejas no tienen párpados”. ¿Cómo será el silencio duradero? La ciudad que exilia y atrae, que añora calmas de bosque y devuelve arpegios de apurar sus calles.

 

 

Así sin más

Dedicada al Flaco. Música alma de Jade. Versos y pinceladas. Rodhes, Hammond, sintetizador. “Luz de atardecer, melodía en pausas de oro, reservas de sol, mudó sin más en un eco de eternidad”. Ganas de hermanar versos de “resplandor, dulce contraluz”… “Soltó y fue, aire entre los dedos, recordó las semillas, templó su ser al despertar cuando no quedaba nada por caer, mudó por ir sacudiendo el tiempo en su piel.”… Vida siempre para quien entró donde esperaba el sol. Desde por acá, todo sigue siendo piel y honestidad…

 

 

Estrella de fe

Dedicada a Vicky. Hay que decir esas cosas… ¡Hay que meter un melotrón! Aquí también se inquietan semillas desde la poesía. El Rodhes apenas entre esos coros arriba, luminosos. Y más coros alrededor de la memoria, en versos lentos. El sonido de las yemas de los dedos mudando de acordes sobre las cuerdas. Un humito de café a destiempo del dolor. Todo pasa y todo queda en una canción, una vez más…

 

 

Hijos de la flor

Ya es un honor escuchar. ¡Lo que habrá sido grabar eso! Ahí Bustillo, poeta impar, en el inicio. Ahí Venegas y Fandermole en el cruce de guitarras. Y Jorge en el canto y Gustavo que vuelve, un triunfo de sus verdades en los huesos, “templando su don, grito de la flor donde suena el sol, tiempo de decir, de alumbrar al germinar”. Un título que habla de hijos y una canción que suena con padres y hermanos.

 

 

Nuestras casas

Dedicada a Gaby. Sorpresa de candombe para una historia de miradas hermanas. Voces conjugadas por la sangre. Canto de patios que vuelven como perdones, como meriendas postergadas hasta que por fin… “Es verdad esta canción que aparece justo aquí que te quiero.” Distancias resumidas en latidos, acordes que dispersan el final. Saber más de esas casas, de esas cocinas, tal vez.

 

Razón de mañana

“Vocación de estrella cuando me acompañas al compás compañera, se llena de pájaros el sentido de seguir aquí, por vos, por vos.” Y la compañera libera las cuerdas de su viola. Rodhes y Hammond, por nombrar nuevas compañías. Percusiones y accesorios, por seguir leyendo y escuchando. Vida de acordes cotidianos, música de codo a codo.

 

 

Pan de cielo

Dedicada a nombres cercanos que ponen el pecho a cada día, a esos que empujan el sol. Poesía de buscar y encontrar esfuerzos hermanos y a seguir, que habrá siempre con quién cantar.

 

Todos tus nombres

Calles por donde volver, para ir. Horas por donde aprender, para inspirar. Sentires por nombrar, para anidar la calma. Un parche en el pulso de los días que pasan, para quedarse en las manos que fluyen por teclas y cuerdas. Cerca del final que soltará nuevos comienzos.

 

 

Días de aire

Un piano en los colores del paisaje sinfín. Capas de voces nubes que sabrán derramar los primeros segundos de “Este tiempo”, otra vez, desde esas notas cristalinas que dejan en suspenso la escucha hasta remontar un nuevo pedido al mundo, desplegado en días de aire, el aire de aquí, pleno de manos libres que fluyen desde ayer, desde mañana.

 

¡Gracias Sinfín!

Buenas noticias

1- Un concierto junto a su banda de tremendos músicos y amigos: Gastón Testa en Teclados, Exequiel García en batería y Milton Arias en bajo. Lo que se dice una verdadera variedad barbas bárbaras.

 

2- La noticia del reconocimiento logrado en la Convocatoria de Fomento de la ciudad de Córdoba para la edición física del disco, con recursos que se suman a los fondos logrados en la campaña de Financiamiento Colectivo.

3- Una gira por Europa. Ciudades de España, Francia, Alemania Suiza.

 

Sobran motivos para arrimar abrazos.

Agendá:

Lucas Heredia y su banda en concierto. 

Viernes 9 de junio – 22 horas.

Cocina de Culturas – Julio A. Roca 491.

Entrada anticipada: $120. En puerta: $150.