Viviana Gómez

Viviana Gómez

2017

 

A veces una intenta hacer un recorrido por el almanaque para encontrar esos eventos que acentúan la vida. En lo que respecta a la mía, como a la de muchos flamencos de nuestro país supongo, este 2017 se retroalimentó de mucho aprendizaje.

Haber bailado con la legendaria maestra Carmen Ledesma, junto a maestras colegas, guerreras valientes de la vida que eligen el flamenco, la danza, la cultura como modo de vivir y ser en mundo, es saber que soy muy afortunada. Como así también haber comenzado a compartir Lebri-sah Orquesta Flamenca, junto a mis compañeros Pablo López, Diego Lechuga, Fernando Suárez Castro, Gisela Scopa y Mariana Castro y llenar Cocina de Culturas y el Centro Cultural Córdoba con un caluroso público, que quiere disfrutar del buen flamenco.

Dar clases de flamenco, como un nido de aprendizaje compartido fue y es mi lugar en el mundo. Continuar en movimiento mi formación en este complejo y bello arte con maestras como Carmen Ledesma, Juana Amaya, La Moneta y el maestro Torombo, en Córdoba, lejos de Andalucía, no tiene precio. Ser parte de la familia de Vaya Alboroto (Centro de estudios de Arte Flamenco) un año más, con todos los sueños y proyectos, como lo fue el Festival que se llevó a cabo en todo el país, como fue “Replican las campanas”, es sentirse bendecida, abrazada.

Dar a Río Tercero un poco de toda esta locura es devolverle a mi ciudad natal lo que me dio. Por eso fui y trataré de continuar yendo a donde sea que haya muchas ganas de compartir, crecer, volar.

El calendario que comienza en este jolgorio de astros me sigue teniendo inquieta. Cursos, clases, obras… Movimiento. La danza libera las almas, los cuerpos, las mentes. Esa es mi lucha y mi camino para este año que comienza.

Los seres sensibles, comprometidos, tenemos como expectativa esa responsabilidad en este y todos los años, pero aun más en épocas donde hay mucho que decir, que sentir y por lo que luchar.

Por mejores mundos, existe la danza.

Baila 2018, baila, vuela.

Foto: Liza Pagura.