• Andrés Muratore

Andrés Muratore

Foto: Da Kitl.

2016

El 2016 resume un giro abrupto en mi pequeña carrera como músico independiente. Claramente el año corrió detrás de una estrella llamada “Del suspiro de los peces”, mi primer disco solista. Yo Andrés Muratore, musiquito del otro lado de las sierras, nunca imaginé un desarrollo tan satisfactorio y mágico para una primera producción musical, que humildemente había proyectado como una grabación en un home estudio, y se desarrolló en varios de los estudios más hermosos y avanzados de Córdoba, Como ser Estudio 440, Estudio Maya y Estudio Islandia.

Día tras día las manifestaciones del camino van dejando claro para dónde ir. No pagué la primera etapa del disco, fue un signo del “bien hacer” que aparecieran Fran Carrozzino y Michel Zeballos a preparar su tesis de la Metro conmigo, y me regalaran el desafío de producir profesionalmente.

Claro, detrás de esto los otros alentadores signos del alma de los amigos y compadres que jamás olvidaré y contribuyen hasta el día de hoy con el disco: Rodrigo Carazo, Diego Marioni, Clara Presta, Bruno Cravero, Fede Seimandi, Manuel Momo, Los Duendes del Parque, Gonzalo Bissón, Franco Dall´Amore, Mauro Ciavattini, Ailín Gazzo, Mauricio Pereyra, Daniela Dalmasso, José Luis Aguirre, entre otros admirados músicos que me son caros al alma.

También figuran entre mis compañías, un recientemente aparecido productor Guido Gironelli que viene sumándose al proyecto, o el hermoso encuentro con Seba Palacios con quienes estamos finalizando las grabaciones. Dante De Noia con sus hermosas ediciones visuales, que le han dado un envión increíble desde los soportes electrónicos al proyecto. Daiana Kitl y su seguimiento fotográfico durante mis fechas y la suma importantísima de la imagen profesionalizada. Ni que hablar de la familia, Pau Muratore a cargo de las animaciones y las gráficas del disco, Polo Muratore, mi viejo, en apoyo ejecutivo y logístico, y el inacabable amor y soporte de Julián y la Gringa mi madre.

Esto, entre otras miles de personas que se acercan a apuntalarlo a uno cuando cree estar errando la huella o dándole cabida a la duda. Claramente este año de hermoso andar en la música también acarrea con él grandes aprendizajes, que es uno de los capitales que más guardo para mi persona. Gracias a todos los que saben estar cerca, y por significarme.

Estoy más que feliz de estar prometiendo un disco que siga sumando al caudal de música cordobesa que no deja de asombrarme y motivarme. Me considero un vástago de nuestros músicos, un brote de la música que hace años viene manifestándose en esta ciudad del 351. Soy un resultado de los vecinos cordobeses, de ellos que la reman y la bancan hace mucho y que apuestan a la cultura como signo de salvación de los valores originales y verdaderos. Del suspiro de los peces es un homenaje a ellos. A todos ellos.

 

2014

Me invitan a comentar y compartir, a desnudarme un poquito. ¿Qué puedo decir de este 2014 que por momentos parece haber pasado como un suspiro, y por otros parece una centuria?

Mi viejo supo retratarse a sí mismo siempre como una planta: orgánica, viva, lenta. Hoy me devuelvo a mí mismo dicha imagen, con cierto aire conmiserativo.  No he habitado jamás un árbol, pero me siento extendido, un poco más alto. Cubierto de hojas parecidas, pero ciertamente no las mismas, claro, nadie cría panza de un día para el otro, hay que merecerla.

Aprender es despacito. No he habitado jamás un árbol, pero puede que ellos también perciban que las revoluciones y los fuegos artificiales van por dentro, hechos savia, hechos canción.

En este 2014 de andar la música y dejar que la música me ande, he dejado caer mi follaje para amparar hojas nuevas, pues ando sonando distinto. Este año que se va, me deja además el dulzor de lo que es posiblemente el fruto más bello del camino del artista, el encuentro con árboles parecidos. Fue un año cargado de amor y amistades nuevas con eximios músicos de la escena cordobesa, como Rodrigo Carazo, Mauricio Pereyra o Matías Martínez, por nombrar algunos. Gente que riega con su presencia este árbol que soy, y esta música que me habita.

Espero un 2015 igual de intenso, igual de musical, igual de cancionero, igual de enamoradizo, igual de abundante. Pero venga lo que venga, huracanes o lluvias amenas, seguro estoy de una sola cosa: me va a encontrar en el mismo lugar y bien plantado, cantando y tocando la guitarra como siempre.

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