• Aguapordentro

Aguapordentro

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2016

Apuntes para una suerte de anuario, de una banda llamada Aguapordentro; serrana, cordobesa. Donde sus cuatro integrantes han llegado a comprender cuánto se quieren y culminando el año festejan tal situación venturosa, compartiendo unas pocas palabras luego de este largo título.

Recibimos, despedimos, transcurrimos.

Bienvenido año que viene. Prontísimo año que viene. Cargado de promesas y sana incertidumbre. Venite amable, venite tibio. Con una manzana bajo el brazo y canturreando.

Adiós año pasado. Año bisagra, año rotonda, año semilla. Rotundo 2016 que has dejado el tendal; de velos, de máscaras, de fichas pesadas y esponjosas.

Año de simbiosis celular en el núcleo de la Banda que forjamos, que afianzamos a fuerza de deseo, voluntad, sueñitos mágicos y austeros.

El 2016 pasó no sin decirnos que Aguapordentro es otro ser. Nos excede a cada uno de sus integrantes. Se nos desdobla y nos mira a la cara, nos desafía en lo más bajo y en lo metafísico. Nos invita a abandonarnos y encontrarnos nuevos.

Aguapordentro, proyecto organismo, elemento de encuentro donde las personalidades se aglutinan “suavemente” en favor de una nueva entidad que burla esa personalidad y desecha lo burdo de esos egos. Y en ese ritual de los martes o los jueves o los sábados, creímos oír al viento o al monte o la curucucha decir que perseguir el espíritu de la música es buscar incansablemente todo aquello que va por dentro. Perseguir lo imperseguible, desnudar la metáfora. Perseverar como el afán del niño; jugar seriamente; brillar para uno y para el compañero. Compañero de banda, de orquesta, de trance y crecimiento; electromagnético compañero en la música y la vida.

Haciendo, diciendo. Buscando qué decir. O más bien buscando cómo decir tanto para decir. Indagando, revolviendo el sueño oxidado de cambiar el mundo… Tocando canciones.

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